Debutó Gamero al mando ante un rival que se bate entre la vida y la muerte. Se esperaba que Millonarios pusiera condiciones, pero terminó sufriendo el partido por varios pasajes. Mucho trabajo tiene Tito, porque tiene más sociedades un gamín en una isla desierta que este Azul tan desteñido.
Volvió la línea de cuatro con un Banguero que nunca despegó en el Azul, que ante el roncón de Valencia en el clásico, no hay más alternativas. Mal en el gol, aunque los cuatro defensas quedan comprometidos en el gol. En varias jugadas brillaron por su lentitud los centrales y regular salida de los laterales al ataque.
Apareció el 23 como siempre, cumpliendo la ley del ex, cuando ya esperábamos una nueva salida en falso del equipo que manipula Serpa. Muy flojos Chaverra, Ruiz y Estupiñán que volvió a jugar por la banda como hace años, perdiendo su frecuencia goleadora como nueve, que lo hizo figura en Pasto.
Se cerró un nuevo capítulo de este pobre año hasta el momento. Mateo por fin apareció después de meses sin tener un buen partido. Después de haber tenido a la Gambeta, a Rubencho, a Willington; ver a este pelado Ángulo da tristeza y la displicencia de Darwin Quintero ya colma la paciencia.
Se viene el clàsico añejo en casa con la misión de hacer feliz a los miles de abonados que no dejan de creer en el Azul y Blanco de Colombia. Con la Calavera alentando desde la tribuna, esperamos que sea todo diferente, que Alberto Gamero les recuerde a los jugadores el valor de la histórica camiseta que portan.